5 revisiones que deberías hacer a tu coche antes de iniciar un viaje

Cuando estamos preparando un viaje, solemos pensar en maletas, rutas y gasolina… pero ¿y el coche? A veces damos por hecho que todo está bien hasta que, en mitad del camino, salta una luz en el salpicadero o el motor empieza a quejarse.

Una revisión a tiempo puede evitarte imprevistos y, lo mejor de todo, hay muchas cosas que puedes comprobar tú mismo sin ser mecánico.

1. El aceite: el «corazón» del motor

El aceite es fundamental para que el motor funcione como debe. Si está bajo o en mal estado, el desgaste interno puede ser enorme. Comprobarlo es sencillo: con el motor frío y el coche en llano, saca la varilla del aceite, límpiala, vuelve a meterla y revísala de nuevo. El nivel debe estar entre las marcas mínima y máxima.

Si el aceite está muy bajo o tiene un color oscuro y textura espesa, lo más probable es que toque cambiarlo o al menos rellenarlo. Mejor hacerlo antes de que el motor empiece a resentirse.

2. Neumáticos: presión y desgaste

Son lo único que separa tu coche del asfalto. Y sin embargo, muchas veces los olvidamos. Llevarlos mal inflados puede aumentar el consumo de combustible, reducir la estabilidad del coche y hasta provocar un reventón.

Consulta la presión recomendada (suele estar en el marco de la puerta del conductor) y ajústala en frío en una gasolinera o con un manómetro. No te olvides de revisar también la rueda de repuesto, si la llevas. Y echa un vistazo al dibujo: si está muy desgastado, especialmente por debajo de 1,6 mm, es hora de cambiarlos.

3. Refrigerante: el guardián de la temperatura

Este líquido evita que el motor se sobrecaliente, especialmente en verano o cuando conduces durante muchas horas seguidas. Localiza el depósito (suele estar marcado con un símbolo de termómetro) y comprueba que el nivel esté entre “MIN” y “MAX”.

Eso sí, nunca abras el tapón si el motor está caliente: podría saltar vapor o líquido a presión. Si el líquido está muy oscuro o tienes dudas, en HR Sport podemos revisarlo y sustituirlo si es necesario.

4. Luces y señalización: ver y ser visto

Aunque parezca básico, llevar una luz fundida puede traerte más de un disgusto. Ya no solo por seguridad, también por la posibilidad de una multa.

Antes de salir, comprueba que funcionen todas las luces: cortas, largas, intermitentes, freno y marcha atrás. Puedes pedirle a alguien que te ayude o usar un cristal o espejo para verlas reflejadas. No te llevará más de unos minutos.

5. Limpiaparabrisas y lavaparabrisas: tu visión depende de ellos

Ver bien es tan importante como frenar a tiempo. Unas escobillas que chirrían o dejan rayas, o un depósito vacío, pueden convertir una tormenta o una ráfaga de mosquitos en una situación peligrosa.

Comprueba que las escobillas limpien bien y no estén resecas o agrietadas. Si hacen ruido o dejan zonas sin limpiar, mejor cambiarlas. En cuanto al líquido, asegúrate de que el depósito esté lleno y usa un producto específico, no solo agua, para que funcione bien y no se congele si hace frío.


En definitiva, estas pequeñas revisiones pueden marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y uno lleno de imprevistos. No necesitas herramientas especiales ni conocimientos avanzados, solo un poco de tiempo y atención.

Y si hay algo que no sabes o prefieres que revisemos nosotros, ¡en HR Sport estaremos encantados de ayudarte!